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La cláusula suelo para el Tribunal Supremo

La Sentencia del Tribunal Supremo 241/2013 de 9 de Mayo, así como la Sentencia 464/2014 de 08 de Septiembre, argumentaban la nulidad de distintas Cláusulas Suelo contra diferentes Cajas y Bancos. Es habitual creer que dicha cláusula sea eliminada debido a su oscurantismo, del cual deriva su complejidad, pero éste no es el único motivo por el cual el Tribunal Supremo ha revocado varias Cláusulas Suelo de pactos hipotecarios sobre consumidores y particulares.

Tanto en la primera sentencia como en la segunda, en este caso con un alto grado de minuciosidad el Tribunal, se declara la nulidad del antedicho conjunto de cláusulas dada la falta del cumplimiento de este especial deber de transparencia. Así que, no es tanto una cuestión de la complejidad que reviste la denominada Cláusula Suelo sino, más bien, la poca transparencia de la misma, siendo que el Banco no avisa del ocasional perjuicio que puede causar el contrato de préstamo hipotecario, en tanto en cuanto se firma como un contrato a tipo de interés variable (Euribor), pero no se previene de que en caso de este dicho interés caiga por debajo del llamado suelo, se verá afectado por un tipo establecido (el Suelo), en ese caso dicho contrato pasará entonces a ser a tipo fijo (el indicado en el propio Suelo).

Comunmente, la Cláusula Suelo se suele adherirse en los pactos que nombraremos “de adhesión”, aquellos en que realmente las partes no han podido negociar; y el problema está no tanto en esta estipulación sino en que la entidad financiera no ha informado de la introducción de dicha cláusula y por tanto el cliente está adjudicando su consentimiento a algo que verdaderamente no conoce.

El cliente bancario debe leer el acuerdo y sus cláusulas, así como, que en el instante de la firma del mismo el Notario debe comunicar y leer dicho contrato – argumento muy frecuente en las razonamiento de la entidad financiera- también , citando textualmente la sentencia del Tribunal Supremo; “la parte recurrida , fuera de probar los anteriores extremos en el curso de la reglamentación predispuesta, descargue el cumplimiento de su propio deber de transparencia en los protocolos notariales de los pactos celebrados. (…) no suplen por ellos solos, sin protocolo o actuación específica al respecto, el cumplimiento de este especial deber de transparencia.

A esta falta de claridad a la hora de la contratación del préstamo hipotecario cuyas cláusulas mezclan un “suelo”, debemos agregarle la falta de información en la que incurre el banco sobre lo esencial que puede llegar a ser dicha cláusula, la falta de ecuanimidad entre una Cláusula Suelo y una Cláusula Techo en el mismo contrato, la falta de opciones que concede la entidad financiera y también, en cierta medida, la dificultad de divisar de forma clara la existencia y efectos de la Cláusula Suelo, no tanto por la complejidad de comprensión que tiene por sí misma sino por la dificultad de comprender el esqueleto en su totalidad del clausulado del auténtico contrato, confundiéndose dicha cláusula entre otros datos y operaciones produciendo una dificultad objetiva a la hora de observarse su significado y alcance. Debe respetarse e integrarse en la norma de la Unión Europea relativa a la protección del consumidor, siendo su axioma la Directiva 93/13/CEE, norma que ha sido objeto de diversas interpretaciones por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea por la falta de atención por parte de las entidades de crédito en la comercialización de sus productos.

En palabras del propio Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea en su Sentencia C-26/13 de 30 de Abril de 2014: “El artículo 4, apartado 2, de la Directiva 93/13 debe interpretarse en el sentido de que, en relación con una cláusula contractual como la discutida en el asunto principal, la exigencia de que una cláusula contractual debe redactarse de manera y comprensible se ha de entender como una obligación no sólo de que la cláusula considerada sea clara y comprensible gramaticalmente para el consumidor, sino también de que el contrato exponga de manera transparente el funcionamiento concreto del mecanismo de conversión de la divisa extranjera al que se refiere la cláusula referida, así como la relación entre ese mecanismo y el prescrito por otras cláusulas relativas a la entrega del préstamo, de forma que ese consumidor pueda evaluar, basándose en criterios precisos y comprensibles, las consecuencias económicas derivadas a su cargo”.

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